“La Superintendencia de Telecomunicaciones ordenó suspender tres días la señal de Teleamazonas. Teleamazonas acata esta orden bajo protesta porque no cumple con los requisitos legales. Nos reservamos el derecho de iniciar las acciones civiles y penales contra las autoridades que adoptaron esta resolución”. Es el mensaje que apareció al pie de la pantalla del canal el pasado martes.
Desde ahí se retomo la campaña por parte de los empleados del medio de comunicación sobre la libre expresión. Recordemos que el papel del periodista es contar lo que sucede, dar testimonios, ser testigos de acontecimientos importantes e informar sobre ello. Cuando un periodista toma atribuciones políticas con la intención de manipular a través de un medio de comunicación, está dañando la verdad.
Si se pide una libertad de expresión, se debería comenzar aplicándola y no escondiéndola con falsas campañas de objetividad. Libertad de expresión también implica dejar que el pueblo sea el que decida y saque sus propias conclusiones de los acontecimientos.
Todos estos conflictos entre la prensa y el gobierno, lo único que provocan es que la atención se centre en ellos y que como ciudadanos perdamos. Si un medio de comunicación no quiere ser sancionado debería tener cuidado con sus palabras y verificar su información. El pueblo ecuatoriano está cansado de obtener noticias mediocres y hechos sin ser comprobados.
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