domingo, 24 de enero de 2010

Después de una herida abierta viene la recuperación

Una catástrofe de la naturaleza dejo tendidas a más de 150 mil almas en el piso de Haití, mientras la luz de los ojos de tantas personas se apagaron, Estados Unidos secaba las lágrimas con un pañuelo llamado: solidaridad.

Es interesante recordar algunos discursos de aquel país, que dice ser la potencia mundial, en donde la moral juega un papel importante e indispensable para “cualquier ciudadano americano”. ¿Se sentirá atemorizado Estados Unidos con los fantasmas que se pueden levantar para buscar una venganza?

Si algo estoy segura, es que después de una herida abierta viene la recuperación. Tal vez, tanta solidaridad de los “gringuitos” viene a causa de un temor a un desquite de las almas perdidas. Es muy fácil culpar a la naturaleza y al destino de las calamidades que suceden en un invierno solitario, pero cuando el hombre decide hacer daño se basta de todos sus recursos para cumplir su objetivo fatal.

Me pregunto yo, ¿Cómo revelar aquellas intenciones que se guardan bajo la manga? Es que las miradas inocentes, llenas de apoyo y ayuda, han logrado engañar y burlar la inocencia de muchos. Muchos pensarán que solo nos queda sentarnos a desear que este invierno borre los malos recuerdos, pero sé que mi memoria no permitirá que toda la sangre regada por aquellas calles de Puerto Príncipe se pierda en la sonrisa fingida de un soldado americano.

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